De trabajadora del campo a organizadora de la Asociación Campesina de Florida

Yesica Ramírez dirigiendo un grupo de mujeres en la conferencia ‘Mujer a Mujer’ realizada por la Asociación Campesina de Florida.

Ex trabajadora del campo, Yesica Ramírez, 33, ocupa el puesto de organizadora de la Asociación Campesina de Florida en el área de Apopka, en donde apoya la lucha para mejores condiciones de empleo para los trabajadores agrícolas.

A los tres años, Ramírez empezó a trabajar con su madre y sus tres hermanas en el campo en Apeo, Michoacán. 

“Yo me considero trabajadora del campo desde que nací”, dijo Ramírez, “Porque mi mamá nos llevaba desde chiquitas a trabajar piscando fresas”.

Al mudarse a los Estados Unidos a los 16 años, Ramírez continuó a trabajar con su familia, esta vez en un vivero en Apopka.

Según el Departamento de Salud de la Florida, anualmente, entre 150,000 y 200,000 trabajadores agrícolas migrantes y estacionales y sus familias viajan y trabajan en la Florida.

Durante su empleo en un vivero en Zellwood, el cual duro tres años, el trabajo de Ramírez consistía en mezclar químicos y resultó en su exposición a pesticidas.

Ramírez se refirió a esta práctica como una mala experiencia porque fue expuesta a los pesticidas durante su último embarazo y según Ramírez los propietarios del vivero no proveían a sus trabajadores con equipos de protección personal.

Ramírez decidió no nombrar el vivero.

Jesse M. Krok, inspector agrícola para el Departamento de Agricultura de Florida en el distrito 219 del condado Seminole, dijo que la ley requiere que los propietarios del vivero sigan las instrucciones en las etiquetas de pesticidas.

Krok dijo que las etiquetas pueden indicar el uso de un equipo específico o el establecimiento de un letrero que anuncia el uso de pesticidas restringidos y las horas de reentrada para los trabajadores agrícolas.

“Según la ley ellos tendrían que proveer lo indicado para los trabajadores”, dijo Krok.

Cada año entre 1,800 y 3,000 incidentes laborales prevenibles que involucran la exposición a pesticidas ocurre en establecimientos asegurados por el Estándar para la Protección del Trabajador Agrícola, según la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos.

El Estándar para la Protección del Trabajador Agrícola está establecido para reducir el riesgo de la intoxicación causado por los pesticidas y las lesiones entre los trabajadores agrícolas y los manipuladores de pesticidas.

El estándar ofrece protecciones laborales para más de 2,000,000 trabajadores agrícolas y manipuladores de pesticidas, quienes trabajan en más de 600,000 establecimientos agrícolas.

Tras asistir entrenamientos para la seguridad de pesticidas en la Asociación Campesina de Florida, Ramírez dijo que estaba consciente de cuáles eran los riesgos de la exposición a pesticidas y estaba preocupada por la salud de su bebé.

Ramírez dijo que intentó de cubrirse la boca y la nariz con su camisa para evitar respirar los químicos, pero relató que no pudo prevenir la absorción de los pesticidas por la piel.

“Yo trataba de protegerme lo más que podía”, dijo Ramírez.

Ramírez dijo que ella piensa que su exposición a pesticidas durante su embarazo es la causa por varios de los problemas de salud que afectan a su hija.

Ramírez dijo que su hija menor nació con craneosinostosis. Según la Academia Americana de Pediatría, craneosinostosis es el cierre prematuro de suturas craneales, el cual es la anomalía craneofacial que ocurre con más frecuencia, afectando a 4 de 6 infantes por 10,000 nacidos vivos.

A los cuatro meses, la hija de Ramírez se sometió a una cirugía cerebral, la cual permitió el crecimiento adecuado del cerebro. Durante su recuperación, la hija de Ramírez llevó puesto un casco por diez meses.

Su hija también padece de apnea del sueño y eczema.

Ramírez cita su experiencia personal como su motivación para informar a otras trabajadoras agrícolas sobre los riesgos.

“A mí me inspira mucho cuando yo estoy dando entrenamientos porque como yo pasé por esa situación yo no quiero que otras mujeres pasen por esa situación”, dijo Ramírez.

En el 2006, Ramírez asistió a una movilización de inmigrantes realizada por la Asociación Campesina de Florida, donde Ramírez se hizo voluntaria de la asociación.  

La Asociación Campesina de Florida empezó a invitar a Ramírez a reuniones y entrenamientos para la seguridad de pesticidas.

Ramírez después se involucró como parte del liderazgo y llegó a ser miembro de la mesa directiva.

Al recibir una oferta para un puesto de empleo de tiempo parcial en la Asociación Campesina de Florida, Ramírez decidió no regresar a trabajar en el vivero en Zellwood. Durante este tiempo, su hija tenía seis meses.

“La Asociación Campesina para mí ha sido una escuela”, dijo Ramírez, “Estoy muy agradecida con ellos porque me han dado la oportunidad de aprender y de crecer”.

Ramírez ha trabajado con la asociación por los últimos seis años.

Ramírez dijo que la Asociación Campesina de Florida está luchando para que haya mejores regulaciones y leyes para proteger a los trabajadores agrícolas.

“Nosotros tenemos que hacer valer nuestros derechos como trabajadores, como inmigrantes. Nosotros no podemos permitir que la gente nos amenace o nos diga que tenemos que hacer algo cuando sí hay una ley que nos protege”, dijo Ramírez.  

Según Ramírez, la Asociación Campesina de Florida está haciendo visitas a los políticos en el área de Apopka con referencia a las propuestas de leyes antiinmigrantes en la Florida.

La asociación lidia con el caso de robo de salario.

Jeannie Economos, Coordinadora del Proyecto de Salud Ambiental y Seguridad de Pesticidas para la Asociación Campesina de Florida, dijo que nuestro sistema de agricultura busca una fuerza laboral barata y explotable. 

“Es inadmisible que los trabajadores del campo, quienes hacen uno de los trabajos más importantes en los Estados Unidos, tienen uno de los trabajos con la paga más baja, las peores condiciones de trabajo y se enfrentan a la discriminación y a condiciones abusivos”, dijo Economos.  

Chad M. Brandt, abogado de inmigración para Brandt Immigration, dijo que la Ley de Normas Laborales Justas asegura el pago mínimo para los trabajadores agrícolas, pero son excluidos del pago de las horas extras del que disfruta la mayoría de los americanos.

Ramírez dijo que hay varias razones por las que los trabajadores no declaran casos de maltratos en el trabajo.

“La primera sería por miedo a represalia, por miedo a perder el trabajo. Muchas veces también los patrones los amenazan porque no tienen documentos y les dicen que les van a echar inmigración” dijo Ramírez.

La Asociación Campesina de Florida está enviando correos electrónicos a los senadores de la Florida, Bill Nelson y Marco Rubio, para expresar cuál es su sentir acerca del nuevo gobierno y cómo la orden ejecutiva y las leyes antiinmigrantes afectan a los trabajadores y a sus familias.

Según Ramírez, la asociación también realiza marchas y demostraciones.

La asociación tiene oficinas en 5 ubicaciones en la Florida, incluyendo Apopka, Fellsmere, Homestead, Immokalee, y Pierson.

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